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¿Por qué plásticos?

La industria de la ropa tiene un problema con el plástico. Si queremos un cambio, debemos actuar a todos los niveles.

Los plásticos son clave para hacer productos duraderos y de alto rendimiento, pero también están acelerando la crisis del cambio climático. Desde los combustibles fósiles usados para fabricarlos hasta los residuos sólidos que se acumulan una vez que los desechamos. A continuación, explicamos por qué seguimos utilizando plásticos, qué estamos haciendo para reducir nuestro impacto y por qué es necesario tomar medidas a nivel individual, empresarial y gubernamental para abordar el problema.

Nuestros armarios están llenos de combustibles fósiles.

Las fibras plásticas (también llamadas «sintéticas») son, literalmente, un hilo que une la industria textil con la industria del petróleo y el gas. La mayoría de las fibras plásticas proceden del petróleo crudo, que se destila para obtener productos químicos como el etino o acetileno. Después, estos se calientan y se transforman en todo tipo de objetos, desde botellas de plástico de un solo uso hasta fibras textiles como el tereftalato de polietileno (PET) o el poliéster. Este último es uno de los materiales más demandados. De hecho, en 2023 representó más de la mitad de la producción mundial de fibras. Eso significa unos 71 millones de toneladas de poliéster producidas cada año, frente a 63 millones de toneladas en 2022, según un informe de Textile Exchange. Para la gran industria del petróleo y el gas, esta es una buena noticia. A medida que el transporte se aleja de los combustibles fósiles, los expertos auguran que el plástico se convertirá en una vía rentable para que la industria compense esa menor demanda.

Pero el problema no se limita al uso del petróleo como materia prima. Quemar combustibles fósiles para crear esos materiales sintéticos contribuye significativamente a las emisiones de gases de efecto invernadero. Esas emisiones calientan el planeta, aumentan la acidificación de los océanos y liberan contaminantes atmosféricos nocivos que, en algunos casos, resultan tóxicos.

Todos los plásticos que se han fabricado siguen hoy en el planeta.

El plástico persiste indefinidamente en nuestro entorno (a menos que se incinere o se lance al espacio en un satélite o nave espacial). Según la Agencia de Protección Ambiental, en Estados Unidos se recicla menos del 10 % del plástico, el 16 % se quema y el resto se acumula en vertederos, donde libera gases de efecto invernadero, afecta a hábitats naturales y representa un riesgo para la calidad del aire y del agua.

¿Qué son los flujos secundarios de residuos?

Estos flujos incluyen residuos textiles, plásticos destinados a acabar en el mar o botellas de plástico provenientes de regiones que aún no cuentan con sistemas de gestión de residuos. Al utilizar estos materiales, podemos desviar desechos, reducir nuestra dependencia del petróleo virgen y crear productos altamente duraderos, pero con un menor impacto para el planeta.
2,000+

Las toneladas de redes de pesca de plástico que hemos ayudado a evitar que acaben en el mar al convertirlas en material NetPlus® junto con Bureo hasta el otoño de 2025.

Estamos creando nuevos productos a partir de plásticos usados.

En la ropa técnica, los plásticos ofrecen prestaciones fundamentales que a veces salvan vidas, como la impermeabilidad y la evacuación de la humedad. Por eso los usamos en nuestros productos.

Pero llevamos desde 1993 tratando de reducir nuestra dependencia de los plásticos vírgenes. En ese año, empezamos a fabricar polares a partir de botellas de plástico recicladas, lo que nos convirtió en el primer fabricante de ropa outdoor en transformar la basura en prendas. Ahora, estamos empezando a alejarnos de esos flujos de residuos reciclados que, aunque bien establecidos, siguen siendo problemáticos, y a pensar de manera más sistémica.

Adopción y consolidación de los flujos secundarios de residuos.

Estamos invirtiendo lo más rápido que podemos en nuevas infraestructuras que nos ayuden a crear productos a partir de plásticos que, de otro modo, acabarían en vertederos o en las vías fluviales. Estos flujos secundarios van desde residuos textiles y plásticos marinos hasta programas de recogida de botellas en regiones sin sistemas de gestión de desechos. De aquí nació en 2014 nuestra inversión en Bureo, una empresa de California que recoge redes de pesca de plástico desechadas que nuestros socios de la cadena de suministro transforman después en material NetPlus®. Gracias a esta colaboración, hemos ayudado a retirar del mar más de 2000 toneladas de material hasta el otoño de 2025.

Convertir desechos plásticos en productos duraderos de alta calidad es una manera excelente de reducir nuestro impacto ambiental, pero nuestro objetivo siempre ha sido desarrollar y afianzar estas cadenas de suministro basadas en residuos para que otras marcas también puedan aprovecharlas. Dada la enorme envergadura del problema del plástico, hará falta la colaboración de toda la industria; no podemos solucionarlo nosotros solos.

No obstante, ser una marca pionera en este sentido ha significado realizar el complejo esfuerzo de crear nuevas cadenas de suministro, aunque sabemos que todavía no son sólidas ni cuentan con un abastecimiento constante. (Para ponerlo en perspectiva, las botellas de plástico tardaron unos 25 años en convertirse en un flujo secundario de residuos ampliamente utilizado). Nuestra colaboración con Bureo puso de manifiesto algunos de estos desafíos y confirmó por qué este trabajo es tan importante.

En la primavera de 2021, usamos por primera vez el material NetPlus® en siete productos, y el número ha seguido aumentando en cada temporada. Creemos que la prueba está en el producto, pero en este caso esa prueba fue un poco más complicada de obtener. Nuestro equipo de producto trabaja varias temporadas por adelantado, por lo que no tuvimos tiempo de entender y resolver posibles problemas en las nuevas cadenas de suministro. Para colmo, la pandemia de covid-19 afectó drásticamente nuestra cadena de suministro global, incluyendo escasez de contenedores de envío, cierres de fábricas, retrasos en permisos y otros contratiempos. Al final, tuvimos que ser más selectivos con los productos que íbamos a fabricar con NetPlus®.

Este proceso nos ayudó a entender la importancia de apostar por un modelo más lento y metódico a la hora de adoptar nuevos flujos secundarios de residuos. También nos mostró el valor de trabajar con un socio de confianza como Bureo, que puede ayudarnos a crear estas cadenas de suministro para que otras empresas e industrias se unan a nuestra misión y juntos podamos abordar el problema del plástico a mayor escala.

También estamos ampliando nuestro uso de otros materiales de flujos secundarios de residuos, incluido el nailon reciclado hecho a partir de retales de telas viejas, alfombras y otros materiales sintéticos, así como poliéster reciclado de bandejas de cafetería y otros plásticos pigmentados, que son más difíciles de reciclar que los transparentes. Además, estamos trabajando en nuevas colaboraciones para evitar que aún más residuos plásticos lleguen al mar y priorizar las cadenas de suministro trazables y socialmente justas.

Creemos que cada industria debe asumir la responsabilidad de sus propios residuos. Aparte de reciclar el plástico, estamos buscando nuevas formas de transformar el material de nuestra propia ropa y equipamiento en fibras que podamos reutilizar una y otra vez. En otras palabras, crear ropa nueva a partir de ropa vieja.

El futuro de los plásticos en Patagonia.

Los materiales de base sintética vírgenes y reciclados que usamos en nuestros productos cumplen rigurosos estándares con el fin de garantizar que sean duraderos, resistentes y estén en circulación el máximo tiempo posible, ya sea en tu armario o en el de alguien a quien se los pases. De ese concepto de circularidad nació la idea de crear Worn Wear®: una plataforma de reventa que ofrece reparación, reutilización e intercambio del equipamiento antiguo (tanto sintético como de fibras naturales) para prologar la vida útil de lo que ya se ha fabricado.

Convertimos los residuos en ropa nueva

Además de obtener tejido de materiales sintéticos preexistentes, también nos centramos en reciclar plásticos como botellas y redes de pesca que, de otro modo, generarían contaminación y acelerarían la crisis climática.
92%

El porcentaje de tejidos sintéticos, por peso, que incluyen materiales reciclados en nuestros productos de la temporada de otoño de 2025.

Reduciendo nuestra dependencia.

Sabemos que el reciclaje no es la mejor solución, ya que requiere energía y genera su propia huella de carbono. También están los materiales sintéticos que aún no se pueden reciclar adecuadamente. Por eso, si de verdad queremos afrontar el problema global del plástico, el reciclaje no va a ser suficiente.

Tenemos que replantearnos cuánto plástico usamos y encontrar nuevas formas de alejarnos de la cadena de suministro del petróleo y el gas. Nuestro objetivo es dejar de fabricar productos a partir de petróleo virgen y, en su lugar, usar materiales preferentes para finales de 2025, incluidos algodón orgánico y algodón Regenerative Organic Certified™, así como poliéster y nailon reciclados, entre otros.

Nuestra salida del pozo del petróleo y el gas

El petróleo es el componente básico de los materiales plásticos o sintéticos. Al aprovechar flujos secundarios de residuos y convertir plásticos difíciles de reciclar en ropa y equipamiento duradero, podemos evitar que muchos residuos acaben en vertederos y vías fluviales, además de reducir nuestra dependencia de la enorme industria del petróleo y el gas.
50%

Las emisiones medias de CO₂e ahorradas al usar tejido de poliéster reciclado semimecánicamente, en comparación con el poliéster virgen. (Índice Higg de Sostenibilidad de Materiales, versión 3.7).

Cómo podemos cambiar las cosas entre todos.

Hemos logrado reducir nuestra dependencia de los plásticos vírgenes y estamos dando nuevos pasos para modificar los plásticos que usamos en nuestros productos, pero no podemos hacerlo solos. Cambiar las prácticas de la industria requiere medidas a nivel individual, empresarial y gubernamental. ¿Quieres ayudar? Aquí tienes algunas ideas:

Lo que tú puedes hacer
En pocas palabras, «Buy Less, Demand More®». Esto se traduce en comprar menos y exigir más y en rechazar el concepto de moda rápida. Compra solo cuando realmente necesites algo y elige equipamiento duradero que pueda repararse durante generaciones. Después, úsalo, cuídalo y dáselo a alguien cuando ya no lo necesites.

Pero el activismo no termina en tu armario. Pregunta a tus marcas favoritas cómo gestionan el uso del plástico y qué hacen para mitigarlo. ¿Priorizan flujos secundarios de residuos para reemplazar los plásticos vírgenes? ¿Son transparentes sobre su cadena de suministro y su huella ambiental?

Cuando haya elecciones, usa el poder de tu voto. Elige a líderes comprometidos a abordar la crisis climática mediante medidas específicas como recortar las subvenciones a los combustibles fósiles e invertir en energías renovables.

Lo que pueden hacer las empresas
Transformar una industria entera requiere colaboración. Compartimos los nombres de muchos socios de nuestra cadena de suministro para que otras compañías puedan invertir en esos flujos y amplificar el esfuerzo. Otras medidas tangibles incluyen eliminar las fuentes de petróleo virgen de los productos, trabajar con socios financieros comprometidos con la transición energética a nivel global y apoyar a organizaciones de base cuyos territorios sufran más los efectos de la crisis climática y del plástico.

Lo que pueden hacer los Gobiernos
Redactar y aplicar a gran escala leyes y regulaciones más ambiciosas es clave para generar un cambio sistémico en la forma en que se fabrica, transporta y gestiona la ropa después de ser usada. Medidas como la reducción arancelaria para materiales reciclados y orgánicos, la documentación y divulgación de las cadenas de suministro (dónde se fabrica la ropa y quién la fabrica) e incentivos para las empresas que adopten materiales orgánicos o reciclados no solo crearían transparencia. Estas leyes y regulaciones también responsabilizarían a las compañías de su impacto y promoverían los cambios urgentes que la industria necesita.

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