Diez consejos para comprar de manera más responsable
Con la cantidad de productos hoy en día que prometen beneficios medioambientales, puede ser difícil distinguir lo que es realidad de lo que es marketing y entender el verdadero impacto de un producto o marca. Por eso hemos reunido una serie de consejos para ayudarte a hacer compras conscientes con menor impacto. Pero, en realidad, son mucho más que consejos: estas pautas también esbozan algunos de los desafíos a los que nos enfrentamos para hablar con precisión de nuestros productos.
- Haz los deberes. Quizás te sorprenda saber que el algodón convencional, cultivado con pesticidas nocivos, es uno de los mayores contaminantes del planeta. En cambio, hay sintéticos como el poliéster que se fabrican cada vez más con materiales reciclados, lo que los hace menos perjudiciales que el algodón virgen convencional. Nuestra recomendación es que optes por materiales certificados como orgánicos o reciclados. Aquí tienes una guía con más información sobre materiales.
- Revisa bien los números. Cuando se trata de productos reciclados, algunos porcentajes pueden ser engañosos. Por ejemplo, «un 50 % más de material reciclado» suena genial hasta que descubres que, para empezar, el producto solo contenía un 1 % de material reciclado.
- Sopesa el impacto ambiental total. Aunque un mayor contenido de material reciclado es positivo —indica que se están reduciendo los efectos negativos— no tiene en cuenta todo el proceso de fabricación, como el teñido y la costura, el consumo de agua y las emisiones de gases de efecto invernadero. Una vez que consideras todo el proceso de fabricación, desde la materia prima hasta el teñido y el acabado, la reducción total en la huella por usar materiales reciclados puede ser mínima: a veces no supera el 5 %. Por eso, nuestro equipo de impacto social y ambiental trabaja para obtener y compartir las cifras generales de nuestra reducción.
- Busca las certificaciones. Si una marca afirma ser sostenible y tener un impacto social positivo, comprueba que tienen los certificados para respaldar esas afirmaciones. Las certificaciones son una manera eficaz de corroborarlo, ya que requieren la aprobación de terceros y proporcionan una evaluación externa de aspectos concretos de la cadena de suministro de una empresa, como los materiales y las prácticas para su obtención. Estos son algunos de los programas reconocidos por Patagonia:
Responsible Down Standard
Algodón orgánico
Regenerative Organic Certified™
bluesign® System
Fair Trade USA
Forest Stewardship Council
Responsible Wool Standard
- Sé consciente de tus decisiones. Todas esas entregas para el día siguiente producen emisiones de carbono y tienen repercusiones sociales. Si tienes la opción, elige métodos de entrega por tierra más lentos para reducir las emisiones, especialmente las aéreas.
- Compra de segunda mano. A todo el mundo le gustan las cosas baratas, pero los productos nuevos a precios muy bajos suelen conllevar problemas éticos, como malas condiciones laborales y riesgos ambientales, porque las empresas recortan gastos para poder mantener sus márgenes. Aunque pagar más no siempre garantiza una mayor calidad, el precio puede ser un dato útil en tu decisión de compra. Otra forma de limitar tu huella ecológica sin gastar demasiado es comprar productos de segunda mano. A menudo, puedes encontrar ropa usada a un precio inferior al de la misma prenda nueva. Además, comprar de segunda mano prolonga la vida útil de la ropa y evita que acabe en el vertedero.
- Ten cuidado con el efecto halo. Una gran marca que presenta una colección «ecológica» podría estar probando nuevos programas para reducir su impacto o, simplemente, podría tratarse de una estrategia para atraer a clientes que comprarán su colección habitual, asumiendo que todo lo que hace la marca tiene ese mismo matiz ecológico. En marketing, esto se conoce como «el efecto halo»: un aspecto concreto cambia la percepción general sobre los valores y procesos de una empresa. Es cierto que una línea limitada de productos de una marca global hechos de manera sostenible puede tener beneficios en toda la cadena de suministro (por la capacidad para comprar materiales a gran escala), pero conviene observar si la empresa amplía esa trayectoria «ecológica» a otras colecciones.
- Busca datos sobre el impacto. Las fotos son geniales, pero los datos son aún mejores. La palabra «transparencia» está de moda, y muchas marcas comparten ubicaciones e imágenes de las fábricas donde se hacen sus productos, pero estas no garantizan unas condiciones laborales saludables ni un salario digno, de la misma forma que las imágenes de campos de algodón no garantizan una obtención responsable de materiales. Ve al sitio web de la marca y busca la sección donde se explica qué hacen para mejorar sus métricas ambientales y sociales, normalmente se llama «sostenibilidad» o «responsabilidad social corporativa». ¿Comparten datos sobre sus emisiones de carbono o su consumo de agua? Si no encuentras información de este tipo, pídesela a la empresa. Si los datos están disponibles, ¿coinciden con cómo la marca se posiciona a sí misma o a sus productos?
- Piensa antes de hacer compras impulsivas. Según un informe de 2019 del McKinsey Global Institute, las compras de ropa han aumentado un 60 % en los últimos 15 años, mientras que la vida útil promedio de cada prenda se ha reducido a la mitad. Una forma de bajar este ritmo frenético de producción es pisar el freno y pensar antes de comprar. Para controlar el deseo impulsivo de comprar, nuestro equipo de impacto social y ambiental sugiere usar un árbol de toma de decisiones. Empieza por hacerte esta pregunta: «¿De verdad necesito esto?». Una cosa es querer algo, y otra muy distinta es necesitarlo. Una vez que decidas que realmente lo necesitas, reflexiona sobre factores como los materiales de los que está hecho el producto, si cuenta con certificaciones y si la integridad de la marca es de fiar.
- Alza la voz. Hoy en día, las empresas prestan mucha atención tanto a los comentarios individuales de los clientes como al sentimiento general que hay hacia la marca. En otras palabras, les importa tu opinión. ¡Así que no te cortes! Usa las redes sociales o el correo electrónico para contactar con empresas cuyas prácticas no cumplan con tus estándares éticos y explícales qué podrían mejorar. Tú tienes el poder de cambiar la forma en que se fabrica la ropa.